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Boletín de Prensa / Obispado de San Rafael
Malargüe: pronunciamiento ecuménico sobre uniones homosexuales

San Rafael, AGO 21 (AICA): Ante la reciente sanción en Buenos Aires de una ley que permite la unión civil entre homosexuales, distintas Iglesias de la localidad mendocina de Malargüe advirtieron que “una finalidad semejante es no sólo ir contra el orden puesto por Dios en la creación sino poner las bases de un mal con gravísimas consecuencias en el orden social y cuyas primeras víctimas serán los mismos que se acojan a ese beneficio”. Por tal motivo, exigen que se la derogue y “no se piense en extenderla al resto de la nación”.

El siguiente es el texto de la declaración firmada por el presbítero Ramiro Sáenz, de la parroquia Nuestra Señora del Rosario; el pastor Eduardo Gasque, Centro Cristiano Siloé, el pastor Humberto Camiolo, de la Iglesia Cuadrangular (Cristo vive), el pastor Manuel Ubilla, de la Iglesia Unión Pentecostal; el pastor José Zúñiga, de la Primera Iglesia Evangélica Bautista; el pastor Valentín Olivares, de la Iglesia Pentecostal la Nueva Jerusalén; el pastor Celestino Cayul, de la Iglesia la fe en Cristo; el pastor Miguel Cisternas, del Movimiento Cristiano y Misionero, Templo la Hermosa; y Lorenzo Araya, del Ministerio Vivencias:

Ante la reciente legitimación de las uniones homosexuales al modo matrimonial en la ciudad de Buenos Aires (ley 3365, art. 80), convocados por nuestro Padre común que está en los cielos y sintiéndonos urgidos ante nuestras comunidades a dar testimonio de Cristo por cuestiones que afectan seriamente su vida moral, queremos expresar unidos estas consideraciones.

1- Que Dios hizo al hombre desde el principio “a su imagen y semejanza” (Gen 1, 26) y los hizo “varón y mujer” (v. 27), estableciendo con ello que ambos eran iguales en cuanto personas y que no hay más que dos sexos que se diferencian en lo físico, en lo psicológico y en su rol en la sociedad. Esta diferenciación es una riqueza por su admirable complementariedad.

2- En el mismo momento instituyó la comunión de personas entre ambos, dándoles una misión sagrada en el seno de la sociedad al unirlos con un fin determinado. Les dijo: “sed fecundos, multiplicaos y llenad la tierra” (v. 28), que sean el uno para el otro “una ayuda adecuada” (2, 18) y “por eso el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y se harán una sola carne” (2, 24). Allí nacía esa unión que dará origen a la institución base del bien y la felicidad de la sociedad: el matrimonio y la familia.

3- Pretender dar a la unión de dos personas del mismo sexo una finalidad semejante es no sólo ir contra el orden puesto por Dios en la creación sino poner las bases de un mal con gravísimas consecuencias en el orden social y cuyas primeras víctimas serán los mismos que se acojan a ese beneficio. La autoridad y la ley, puestos para el bien común de la sociedad, estarían en este caso siendo una viva contradicción con su misma esencia. La Palabra de Dios nos avisa muy severamente con los casos de Sodoma y Gomorra (Gén 19, 1-29) la catástrofe social que implica este tipo de transgresiones y San Pablo nos alerta diciendo que quienes tales actos realizan “no entrarán en el Reino de los Cielos” (1 Cor 6, 9).

4- Exigimos, en nombre del bien de todos los ciudadanos, que se deroguen esas leyes, que no se piense en extenderla al resto de la nación y que nuestros dirigentes políticos actuales y futuros hagan pública su promesa de defensa de las leyes morales que Dios ha impreso en nuestra naturaleza y conciencia, y nos ha manifestado por su Sagrada Escritura.

5- Solicitamos, finalmente, que todas aquellas personas que se encuentren afectadas por este tipo de inclinación, reciban de la sociedad todo el auxilio que sea necesario y les ofrecemos de nuestra parte todo tipo de colaboración. Sepan ellos que no motiva nuestra actitud, aparentemente dura, sino el deseo de su bien y felicidad. Estamos convencidos de que sólo en el cumplimiento de Ley del Evangelio encuentran los individuos y los pueblos su bien y su felicidad.+

 


 



 

 



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D.N.D.A Exp. Nº 69075 Hecho el Depósito que Marca la Ley